Parroquia de San Pedro Apóstol

La Semana Santa por dentro

La Semana Santa por dentro

La Semana Santa por dentro

Nos quedan todavía un par de semanas cuaresmales que seguramente nos pueden ayudar a prepararnos para los días más importantes de nuestro año litúrgico, para celebrar los acontecimientos más importantes de nuestra fe.

Pero ya estamos avistando esa semana grande de los cristianos: Cofradías que celebran sus asambleas anuales, ajustan sus tronos y acicalan sus imágenes, revisan listas de anderos y ultiman otros preparativos… Cofrades que repasan las túnicas y los mantos, los cetros y otros signos de penitencia que lucirán durante las procesiones… El equipo de animación litúrgica ya está ideando el monumento para la vigilia de jue-ves y viernes santo, preparando lecturas, signos y símbolos litúrgicos de Semana Santa y Pascua… Estamos a un paso…

La pregunta es si nos estamos preparando de igual mane-ra por dentro. Si estamos viviendo esta cuaresma como un tiempo de gracia, una oportunidad para sintonizar más con Dios, adelgazar nuestro ego, compartir con nuestros hermanos, y así sintonizar con los sentimientos de Jesucristo, de manera que podamos igualmente vivir con Él la entrega y la pasión, y así disfrutar profundamente de su resurrección.

Permitidme como mínimo el beneficio de la duda. Porque aunque hoy día hay muchos medios para vivir “la oración, el ayuno y la limosna” propias de la Cuaresma… La verdad es que de las numerosas oportunidades que se nos brindan para vivir este tiempo de gracia des-de la parroquia, la diócesis o el arciprestazgo, han sido muy pocas las personas, y muchos me-nos los cofrades, que las han vivido o han participado.

Así pues, la cuaresma proba-blemente habrá sido para muchos una semanas como cual-quier otras del calendario. Y la Semana Santa que se avecina de nuevo nos quedaremos vi-viéndola “desde fuera”.

Cada uno está en su derecho de vivir las cosas como decida. Pero no puedo dejar de propo-ner un ejercicio para profundi-zar, y así disfrutar los aconteci-mientos con más intensidad. Es la tarea que se me ha encomen-dado, y no cumpliría con mi mi-sión si no lo hiciera.

¿Por qué no hacemos un esfuerzo de leer el evangelio del día en estas fechas que nos faltan hasta la Semana Santa? Nos ayudará a poner nuestro corazón en sintonía con Dios, y a tomar el gusto de escuchar su Palabra a diario: Una música mucho mejor que las magníficas marchas de procesión de la Semana Santa, que ya es decir. Lo mismo incluso hasta nos lleva al compromiso de tomarnos en serio algunas cosas que nos dice el Evangelio.

Y, llegados a la Semana Santa, os propongo también: Seguid los primeros días con la lectura del evangelio. Nos va narrando casi en tiempo real los sentimientos y los acontecimientos de la vida de Jesús en los días previos a su Pasión. ¡Qué grande sería participar en los Oficios del Jueves y Viernes Santos en que re-presentamos aquellos acontecimientos de la entrega hasta el fin de Jesús!

Una cosa muy especial: ¿Tienes particular devoción, o te emociona en concreto alguno de los “pasos” de nuestra Semana Santa? Busca lo que las imágenes representan, y lee el propio relato en el Evangelio. Luego intenta imaginarte participando en la escena, contemplarla como si hace dos mis años te hubieras encontrado dentro. Escucha lo que te dice a ti Jesús en ese momento. Y respóndele desde tu situación actual, desde lo que ahora mismo estás viviendo, en la familia, en el trabajo, en el pueblo…

Por último, no faltes el sábado por la noche al Encuentro de Jesús resucitado con su Madre. Y, si te es posible, ven a celebrarlo dos horas antes a la Iglesia, donde haremos un recorrido por todo lo que Dios ha hecho con nosotros a lo largo de los siglos. ¡Verás cómo gozas y dis-frutas de veras con la alegría de la Pascua!

En fin, hermano: Aprovecha estos pocos días de Cuaresma. Vive la Semana Santa. Y entonces podremos felicitarnos: ¡¡FELIZ PASCUA!! ¡¡CRISTO VIVE!! ¡¡HA RESUCITADO!!

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