Parroquia de San Pedro Apóstol

Decálogo para una buena Semana Santa

Decálogo para una buena Semana Santa

Decálogo para una buena Semana Santa

1. Ponte en paz con Dios y con los hermanos. La Pascua merece una limpieza del corazón y de tu misma vida. Una buena confesión te hará comprobar el amor de Dios y poner a un punto tu interior para una buena comunión pascual.

2. Busca espacios y tiempo para la oración. Jesús, frecuentemente, se retiraba a un lugar solitario y apartado para su encuentro con Dios. ¡Acompáñale en estos días! La Hora Santa te ayudará.

3. Escucha, medita y lee con interés la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Seguir a Jesús conlleva, además, ser conocedor de las ra-zones de su vida y los motivos de su muerte: la salvación de la humanidad.

4. Ejerce la generosidad y sin mirar a quién ni el cuánto. Jesús, siendo rico, se hace pobre o siervo, para que aprendamos una gran lección: la caridad gusta a Dios. La piedad es una llave que abre la puerta del cielo.

5. Participa activamente en las celebraciones eucarísticas o litúrgicas. La Semana Santa, no lo olvides, no es tiempo de vacación. En cam-bio si que lo es “tiempo de devoción” cristiana. ¿Qué pueda más en ti? ¿Vacación o devoción?

6. Guarda silencio en estos días. Que la Tele-visión no sea la protagonista en tu casa. La música clásica, una película sobre la Pasión de Jesús te ayudará, a ti y a los tuyos, a vivir lo que decís sois: cristianos

7. No olvides el ayuno y la abstinencia. Quien mucho hizo por el hombre, Jesús, ¿no va a ser correspondido, recordado y querido con nuestra solidaridad en estos gestos que hablan de nuestra sobriedad o austeridad?

8. Reza ante la cruz. Ponte en camino hacia una iglesia. Arrodíllate y haz un coloquio con el Señor. ¡Lo has hecho por mí! ¡Has subido a la cruz por mí! ¡Gracias Señor!

9. Anima a tus familiares a vivir la Semana Santa. No dejes que, al igual que puede ocurrir con la Navidad, nos roben el sentido más profundo y genuino de estos días: Cristo pasa, con su cruz, para que veamos el in-menso amor que Dios nos tiene.

10. Prepárate durante toda la Semana Santa al gran acontecimiento de la Pascua: ¡la Resurrección de Cristo! No te quedes agarrado para siempre a la cruz; no te conformes con ser espectador de una procesión de Viernes Santo. Recuerda que, un cristiano, es hijo de la Pascua resucitada. Nuestra fe es de vida, no de muerte.

Javier Leoz

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